Las entradas en el pelo son una de las primeras señales de alopecia androgenética en hombres. Aparecen cuando los folículos de la zona frontal y temporal empiezan a miniaturizarse por acción de la dihidrotestosterona (DHT), produciendo cada vez menos pelo hasta desaparecer. No son un problema estético menor: son una señal de que el folículo está activo pero debilitándose, y el momento en que se actúe determina en gran medida qué opciones quedan disponibles.
¿Qué son las entradas en el pelo y en qué se diferencian de la calvicie?
Las entradas son zonas de menor densidad capilar que aparecen en la parte frontal o temporal del cuero cabelludo, formando la característica forma de «M» o «V» en la línea de implantación. No son lo mismo que la calvicie general: la calvicie implica pérdida de densidad en la coronilla o en toda la zona superior, mientras que las entradas afectan específicamente a la línea frontal y las sienes.
La distinción importa porque el tratamiento es diferente. Un paciente con entradas marcadas pero coronilla conservada tiene un perfil distinto al que presenta pérdida difusa en toda la parte superior. Ambos pueden ser candidatos a tratamiento, pero la evaluación, el diagnóstico y el abordaje cambian.
Las entradas en el pelo afectan principalmente a hombres, aunque algunas mujeres también pueden presentarlas — en su caso, con un patrón más difuso y habitualmente asociado a causas hormonales o carenciales.
¿Cuáles son los tipos de entradas más frecuentes?
La clasificación más utilizada en consulta es la escala de Norwood-Hamilton, que describe el avance de la alopecia androgenética en siete grados. Los tipos I y II corresponden a entradas incipientes con mínima o moderada recesión frontal. El tipo III ya muestra entradas profundas visibles y es el estadio en el que la mayoría de los pacientes acude por primera vez a consulta. A partir del tipo IV empieza la afectación de la coronilla además de las entradas, y los grados superiores implican pérdida más extensa.
Conocer en qué punto de la escala se encuentra un paciente orienta directamente qué tratamientos son más adecuados y qué resultado es razonable esperar.
¿Por qué salen las entradas en el pelo?
La causa principal es genética. La alopecia androgenética — el tipo de pérdida de pelo más frecuente — se hereda con patrón poligénico, lo que significa que puede transmitirse tanto por línea materna como paterna. Si tu padre, abuelo o tíos tienen entradas marcadas, la probabilidad de desarrollarlas tú también es alta, aunque no es una certeza absoluta.
El mecanismo es el siguiente: la testosterona se convierte en DHT (dihidrotestosterona) mediante la enzima 5-alfa reductasa. En personas genéticamente susceptibles, los folículos de ciertas zonas del cuero cabelludo son sensibles a la DHT, que provoca su miniaturización progresiva. El pelo crece cada ciclo más fino, más corto y más débil hasta que el folículo deja de producir pelo visible.
Hay factores que pueden acelerar o agravar el proceso sin ser la causa principal: el estrés sostenido eleva los niveles de cortisol y puede desencadenar una caída difusa (efluvio telógeno) que se suma a la alopecia androgenética. Las deficiencias nutricionales — especialmente de hierro, zinc, biotina y vitamina D — debilitan el pelo en todo el cuero cabelludo. Y el tabaquismo reduce la circulación en el cuero cabelludo, perjudicando la oxigenación del folículo.
Ninguno de estos factores secundarios provoca entradas por sí solo en alguien sin predisposición genética, pero en personas predispuestas pueden acelerar visiblemente el proceso.
¿Cómo saber si tengo entradas o simplemente tengo la frente ancha?
Esta es una de las preguntas más frecuentes en consulta y tiene respuesta concreta. La diferencia clave está en si la línea capilar ha retrocedido respecto a cómo era antes, no en dónde está ahora.
Una frente ancha es una característica anatómica estable: la línea de implantación del pelo siempre ha estado en esa posición. Las entradas, en cambio, implican un retroceso activo de una línea que antes estaba más adelantada.
Señales que indican entradas en proceso y no simplemente frente amplia: notar que la línea capilar está más atrás que hace dos o tres años; observar que la zona temporal se va aclarando y el pelo de esa área es más fino o más corto que el del resto; ver en fotos antiguas una línea de implantación más densa y avanzada; y encontrar más pelo de lo habitual en la almohada, en la ducha o en el cepillo de forma continuada durante semanas.
Si tienes dudas, la forma más fiable de saberlo es una valoración con tricoscopia — una exploración del cuero cabelludo con cámara de aumento que permite ver el estado de cada folículo y detectar miniaturización antes de que sea visible a simple vista.

¿Las entradas en el pelo tienen solución sin cirugía?
Sí, en estadios iniciales y medios hay tratamientos no quirúrgicos que pueden frenar la progresión y, en algunos casos, recuperar densidad. El resultado depende del grado de avance y de que los folículos afectados aún estén activos.
Los tratamientos médicos más utilizados son el minoxidil tópico — que prolonga la fase de crecimiento del folículo y mejora la circulación local — y la finasterida oral, que inhibe la conversión de testosterona en DHT y está indicada en casos de alopecia androgenética activa. Ambos requieren uso continuado: si se abandonan, el proceso retoma su curso.
La mesoterapia capilar es otra opción no quirúrgica que combina bien con los tratamientos médicos. Consiste en microinyecciones en el cuero cabelludo con vitaminas, aminoácidos y factores de crecimiento que nutren directamente el folículo y mejoran su entorno. No sustituye al minoxidil o la finasterida en casos avanzados, pero en estadios iniciales puede ser suficiente para frenar la caída y mejorar la calidad del pelo existente.
¿Se pueden recuperar las entradas de pelo naturalmente?
Parcialmente, en casos muy iniciales donde los folículos están debilitados pero no inactivos. Mejorar la alimentación, corregir déficits nutricionales, reducir el estrés y evitar el tabaco puede ralentizar el proceso y mejorar la calidad del pelo. Sin embargo, no existe ningún método natural que revierta una alopecia androgenética establecida. Los folículos que han completado su miniaturización no se reactivan con cambios en el estilo de vida ni con productos de herboristería o champús especializados.
¿Cuándo ya no es suficiente con tratamientos sin cirugía?
Cuando los tratamientos médicos no han dado resultado, cuando el avance ha sido rápido y las zonas afectadas ya son amplias, o cuando el paciente quiere un resultado permanente sin depender de un tratamiento de mantenimiento indefinido, el injerto capilar es la opción más adecuada.
El injerto capilar consiste en extraer folículos de la zona donante — habitualmente la parte posterior del cuero cabelludo, genéticamente resistente a la DHT — e implantarlos en las zonas con entradas. Los folículos trasplantados conservan sus características genéticas y siguen creciendo de forma permanente en su nueva ubicación.
La técnica FUE (extracción de unidades foliculares) es la más utilizada actualmente porque no deja cicatriz lineal, el tiempo de recuperación es corto y los resultados son naturales. Los candidatos ideales son personas con una zona donante densa, un grado de alopecia estabilizado o en progresión controlada, y expectativas realistas respecto al resultado.
Tanto en injerto capilar en Sevilla como en injerto capilar en Dos Hermanas, la valoración previa es imprescindible para determinar si el paciente es candidato, cuántos injertos se necesitan y qué resultado es esperable en su caso concreto.
¿Qué pasa si no hago nada con las entradas?
La alopecia androgenética es un proceso progresivo. Sin ningún tipo de intervención, las entradas avanzan a un ritmo que depende de la genética individual y de los factores que aceleran el proceso. En algunos hombres la progresión es lenta y se estabiliza en un grado moderado; en otros avanza con rapidez hacia una pérdida extensa de la zona superior.
El problema de no actuar no es estético únicamente. Los folículos tienen una ventana de oportunidad: mientras están miniaturizados pero activos, responden a tratamientos médicos y son candidatos a injerto. Una vez que se produce la fibrosis del folículo — cuando el tejido cicatricial sustituye al folículo inactivo — ya no es posible reactivarlos ni trasplantarlos. Actuar en fase temprana abre más puertas que esperar a que el proceso esté avanzado.
¿Tienes entradas y no sabes por dónde empezar? Te orientamos en Modelbell
Si estás notando que tu línea capilar está cambiando, el primer paso es saber exactamente en qué punto está el proceso y qué opciones son viables en tu caso. No todos los grados de entradas requieren el mismo abordaje, y hay tratamientos muy distintos según el estadio, la velocidad de progresión y lo que el paciente quiera conseguir.
En Modelbell realizamos valoraciones capilares personalizadas — con tricoscopia cuando es necesario — para orientarte con criterio, sin compromisos y sin llevarte directamente a la opción más cara si no es la que necesitas. Puedes pedir tu cita aquí y te atendemos en nuestras clínicas de Dos Hermanas o Utrera.


